Pasamos gran parte de nuestra vida creyendo que el descanso es una recompensa, cuando en realidad es la base que nos permite rendir mejor.
Visualizar una pausa ayuda a nuestro cerebro a gestionar la energía y afrontar con más serenidad los momentos de mayor intensidad.
Nuestro entorno, desde el espacio de trabajo hasta el dormitorio, también influye en nuestra capacidad para desconectar y recuperar el equilibrio.
Descansar no es un lujo ni un premio: es una necesidad biológica que sostiene nuestra concentración, creatividad y bienestar.
Quizá ha llegado el momento de dejar de esperar a estar agotados para empezar a cuidar nuestro